El problema de los servidores mal asegurados es gravísimo para los usuarios, que son el eslabón más débil en la cadena de elementos de seguridad de un equipo, y que ven sus equipos infectados y sus datos expuestos. Sin embargo, los servidores mal asegurados son, sobre todo, un problema para los dueños del sitio alojado o quienes ofrecen el servicio que el servidor administra. Una vez detectada la infección, no sólo el sitio o el servidor pasará rápidamente a formar parte de listas negras de navegadores y aplicaciones de seguridad, sino que sus usuarios perderán la confianza que le tenían, y evitarán en lo posible volver a utilizarlo.
Las recomendaciones, entonces, parecen claras: los servicios en la nube son cada vez más seguros y efectivos, y pueden ofrecernos un nivel de seguridad destacable a un costo ínfimo, por lo que deberíamos empezar a pensar en ellos. Y, si decidimos utilizar un servidor local, tendremos que prestar especial atención en la seguridad del equipo, que nunca debe quedar en manos de amateurs ni de administradores ocasionales.




