Durante la charla de Huan, algo nos quedó en claro: la percepción del mundo de hoy como un ecosistema visual no es una elucubración ociosa para justificar la muestra conjunta de tecnologías recientes. Al contrario, es la manera en la que NVIDIA entiende el mercado actual, y a partir de la cual configuró su estrategia futura. Y no es una estrategia tímida, sino un gran cambio que hace tiempo se venía preparando, pero que recién ahora está en condiciones de concretarse. Pues bien, ¿cómo espera NVIDIA ocupar un lugar preponderante en el ecosistema que se configura antes sus ojos?.
La respuesta a esto, el ariete que inicia el asalto al mundo del cómputo de alto rendimiento, es una tecnología llamada CUDA, básicamente, es un compilador que permite a los desarrolladores programar sus aplicaciones para que se ejecuten en el procesador gráfico (GPU) de la placa de video en vez de la CPU del sistema. El hecho es que, en la actualidad, las GPUs producidas por NVIDIA o ATI tienen mucho más poder de cálculo que los microprocesadores fabricados por Intel o AMD, y CUDA llegó para aprovechar esa potencia que, hasta ahora, sólo se desenvolvía para juegos.
